Los 13 derechos más vulnerados de los mayores en situación de dependencia

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Aunque las personas mayores tienen, obviamente, los mismos derechos que las demás, en demasiadas ocasiones estos se vulneran, en especial cuando tienen una situación de dependencia. Esto ocurre la mayoría de las veces sin que ni profesionales ni familiares, ni la propia sociedad perciban que se están lesionando tales derechos humanos.

Conocer qué derechos se violentan, en qué situaciones, por qué motivos y cómo poder actuar para garantizar su ejercicio resulta esencial para preservar la dignidad de las personas mayores. Con el objetivo de crear conciencia sobre la relevancia de esta realidad y proponer medidas para paliarla, la Fundación Pilares para la Autonomía Personal acaba de publicar el libro Derechos y deberes de las personas mayores en situación de dependencia y su ejercicio en la vida cotidiana, en el que se recogen los principales resultados de una investigación realizada por esta Fundación sobre la vulneración de los derechos humanos de las personas mayores en situación de dependencia, tanto en residencias como en hogares familiares.

 

¿Qué derechos se vulneran en mayor medida?

  1. A la información, que debiera suministrarse sin ocultación y de manera comprensible para que la persona pueda hacer elecciones.

  2. A la autonomía personal (familiares y profesionales toman decisiones sin consultar a la persona). Una de las situaciones más graves es el ingreso en una residencia mediante engaños.

  3. A utilizar y controlar sus bienes (ingresos, patrimonio…), que pasan a ser controlados por las familias o las residencias.

  4. A la libertad, por un celo excesivo por la seguridad y la salud física de la persona (horarios rígidos, actividades que deciden profesionales o familiares…).

  5. A la intimidad y a la preservación de su honor.

  6. A mantener su propia imagen (modo de vestir, peinado…).

  7. A la sexualidad, cualquiera que sea la inclinación personal, que se obvia tanto en familias como en residencias (continúa siendo tema tabú).

  8. A la libre circulación (se mantiene a las personas en salas durante horas, no se permiten salidas a la calle…)

  9. A recibir cuidados de salud de calidad, sin discriminación (se realizan menos diagnósticos o pruebas médicas porque se atribuyen sus síntomas a circunstancias propias de la "edad" o porque no se consideran "costo-eficientes".

  10. A recibir una atención de calidad que se centre en la persona y que potencie sus capacidades en lugar de centrarse en las carencias.

  11. A la libertad religiosa, a la expresión de culto y de la espiritualidad

  12. A la participación social.

  13. A recibir unos servicios coordinados / integrados, evitando la fragmentación existente entre los servicios y recursos formales y no formales (sanitarios, sociales, vivienda, urbanismo, transporte, participación, voluntariado...)

Motivos de la vulneración de esos derechos

  1. Falta de formación de profesionales y familias sobre los derechos humanos de las personas mayores y cómo promover su ejercicio.

  2. Falta de información suficiente y formación a las propias personas mayores para que conozcan sus derechos y cómo poder ejercerlos.

  3. Estereotipos negativos (imagen social negativa).

  4. Infantilización.

  5. Decidir por la persona (heteronomía).

  6. Miedo a las consecuencias de exigir el cumplimiento de los derechos.

  7. Primacía de la seguridad frente a la libertad.

  8. Mantenimiento de un modelo asistencialista y paternalista.

  9. Falta de conocimiento sobre la persona y de empatía hacia ella.

  10. Falta de apoyo a las personas cuidadoras (formales y no formales).

  11. Rigidez en la organización de los centros, que tiende a homogeneizar horarios, actividades, espacios, impidiendo que las personas residentes sean tratadas como sujetos diferenciados.

  12. Planificación del día a día sin tener en cuenta las opiniones, los gustos y los deseos de las personas, impidiendo que se puedan mantener hábitos y costumbres o realizar actividades significativas para estas.

  13. Falta de participación de la persona en el diseño de su propio plan de atención, en el que no se tiene en cuenta el proyecto de vida.

  14. Existencia de un componente azaroso que influye en el trato prestado, y que está determinado por el perfil de las personas cuidadoras y el tipo de servicio que se presta, y que se relaciona también con la actitud o vocación del personal y su formación.

  15. Falta de formación y habilidades de los/as cuidadores/as para la identificación y conocimiento de las capacidades y fortalezas de las personas para su posterior refuerzo y mejora, lo que les permitiría abandonar el modelo del déficit y centrarse en el enfoque de las capacidades, que es el que favorece que las personas mayores puedan seguir llevando las riendas de su vida.

 Principales medidas que se sugiere implementar

  1. Formación de las y los profesionales sobre derechos humanos y ética en los cuidados.

  2. Sensibilización y concienciación social derechos.

  3. Informar y formar a las personas mayores y a sus familias sobre sus derechos y como ejercerlos en la vida cotidiana.

  4. Obligatoriedad de consultar y contar con la opinión de las personas mayores.

  5. Cambiar el modelo hacia una atención integral.

  6. Conocer a la persona y no solo sus enfermedades y carencias.

  7. Favorecer la permanencia en la propia casa, apoyando a las familias, Promover que las residencias se transformen hacia el "modelo hogar".

  8. Creación de un código ético para la atención a personas en situación de dependencia.