Residencia de ancianos y escuela infantil, un beneficioso tándem

Conscientes de los beneficios que reportan tanto a los mayores como a los jóvenes o niños los encuentros intergeneracionales, cada vez son más las iniciativas que nacen para generar espacios que fomenten esta interacción.

Es el caso de la residencia Orpea Meco, pionera en la implantación de un proyecto intergeneracional, contemplado a largo plazo y de forma continuada y que desde hace 15 años integra una escuela del primer ciclo de Educación Infantil. Para conseguirlo, los espacios de la residencia tuvieron que repensarse, incluyendo una guardería dentro de la propia residencia.

Esta continuidad permite ahondar mucho más en los beneficios que en el caso de los encuentros puntuales. Una filosofía que también comparte el Centro Interxeracional de A Farixa en el que próximamente mayores y pequeños compartirán un mismo espacio que integra un centro de día y una escuela infantil. En él convivirán, interactuando, 80 mayores con 82 niños de entre cero y tres años en dos zonas diferenciadas, pero con un gran espacio en común.

Diversos estudios apuntan a que este tipo de experiencias producen una mejora de la autoestima, confianza y funcionamiento biopsicosocial, generan sentimiento de satisfacción en los mayores, aumenta la longevidad y consiguen un mejor estado físico como consecuencia de la actividad que se ven obligados a realizar.

Por su parte, en el caso de los alumnos, los estudios revelan que la lectura diaria y de uno en uno con un mayor aumenta significativamente su capacidad lectora, además de conseguir que los niños adquieran una percepción de la vejez mucho más positiva.