“Terapeutas de cuatro patas” para ayudar a personas mayores y dependientes

Tal y como señalan desde la Consejería de Políticas Sociales y Familia, este tipo de tratamientos, complementarios a los clínicos, están respaldados por estudios científicos y han demostrado sus buenos resultados en pacientes con deterioro cognitivo leve y severo. Y es que gracias al fuerte vínculo que se genera entre paciente y  animal, este tipo de terapia consigue que los mayores con enfermedad de Alzheimer trabajen diversos aspectos como el fomento del lenguaje, la concentración, el cálculo y la motricidad además de reforzar su autoestima y mejorar la interacción social.

En vista de los buenos resultados de la terapia, la Comunidad de Madrid está desarrollando también este proyecto en algunos centros escolares y en hospitales de la región.

El objetivo fundamental de este programa es incorporar al perro en los tratamientos que recibe la persona dependiente para promover su mejoría física, funciones sociales, emocionales y cognitivas. El animal se integra en la terapia como elemento facilitador de las actividades y, en manos de los terapeutas expertos que realizan las intervenciones, los perros se convierten una perfecta herramienta y canal para apoyar la tarea socioeducativa y psicosocial del profesional y ayudar así a mejorar la calidad de vida de la gente que presenta mayor vulnerabilidad.