Igualdad de género, una realidad entre las personas de edad avanzada

Mientras que en el resto de la sociedad la igualdad de género real parece una quimera cada día más difícil de alcanzar, esta brecha entre hombres y mujeres parece irse estrechando en personas de edad avanzada.

Entre los factores que están provocando este cambio se encuentran los demográficos. El aumento de la esperanza de vida se está traduciendo en una transformación de las necesidades y hábitos de la sociedad y especialmente de las personas mayores.

La nueva realidad es que cada vez son más las mujeres en edad de jubilación que han tenido una vida laboral fuera del hogar y cuya perspectiva ante la vida en esta etapa va más allá del tradicional papel asignado a las mujeres como cuidadora de su familia y ama de casa, aunque lo asuman. Por otro lado, cada vez son más los hombres jubilados que en el transcurso de su vida han ido asumiendo, de forma paulatina, tareas del hogar que anteriormente ni se planteaban y que se hacen cargo del cuidado de las personas dependientes del núcleo familiar con total naturalidad. Todo ello se traducirá por tanto en un gran cambio en el futuro cercano con respecto a quiénes cuidan de las personas dependientes y cómo se reparten las tareas.

Hay que tener en cuenta, además, que las uniones entre parejas son cada vez más duraderas.  En España la esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en apenas cuatro generaciones, entre 1910 y 2009 la ganancia de un recién nacido ha sido de más de 40 años respecto a la expectativa que tenía su bisabuelo cuando era un bebé. Actualmente las mujeres tienen una esperanza de vida de 85,9 años y los hombres de 80,4 lo que implica que las parejas prolongan su vida en común muchos años y que en muchos casos uno de los dos miembros, que puede ser evidentemente el hombre, deba cuidar del otro.

Tal y como se desprende del estudio de la Universidad de Comillas, la duración media de la vida en común se sitúa en los 43,5 años frente a los 25 de los inicios del siglo XX. Además, se llega a los 65 años mayoritariamente en pareja, cuando a mediados del siglo XX esta circunstancia solo se daba en un tercio de los casos.

La conclusión principal del informe es que la progresiva equiparación del cuidado entre hombres y mujeres en la vejez, impulsada por el aumento del número de los hogares de pareja sin otras personas que convivan con ella, afectará al diseño actual de las políticas sociales. La tendencia será que los servicios sociales intervengan de forma mayoritaria en hogares con personas solas y dependientes aunque, por supuesto, sin descuidar a las personas mayores que son cuidadoras de su pareja dependiente, lo que supone un fuerte desgaste físico y mental.