¿Quién decidirá por mi cuando yo no pueda hacerlo?

Debido al incremento de la esperanza de vida de los españoles, cada vez son más las personas, conscientes de una posible incapacitación, las que deciden nombrar a una persona de confianza como guardador.

¿Quién decidirá por mi cuando yo no pueda hacerlo?

Esta no es una pregunta banal, todo lo contrario. Por eso es importante conocer aquellos recursos que nos amparan llegada la hora.

Los mecanismos con los que se cuentan al efecto son dos: el poder preventivo y la autotutela. Ambos son documentos públicos notariales que cuestan alrededor de 50 euros. El primero permite a una persona elegir a otra para que represente sus intereses en caso de que pierda la capacidad para manifestar su voluntad. El segundo incluye, además, la designación de un tutor.

El Consejo General del Notariado apunta el incremento de solicitudes de poderes preventivos así como de autotutelas, aunque advierte que se observa cierto desconocimiento en la población al respecto.

La notaria Almudena Castro-Girona miembro de la Fundación Aequitas  habla de la labor social de los notarios: “Trabajamos para unir a la sociedad y a los operadores jurídicos”.

Por su parte, José Ángel Martínez Sanchiz, presidente del Consejo General del Notariado, califica de muy positivo contar con el asesoramiento imparcial y gratuito de un notario, especialmente en situaciones donde es esencial que las personas que van a protegerse de cara al futuro conozcan las posibilidades que ofrece la ley.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2017/04/29/actualidad/1493483863_206453.html