¿Está obsoleto el actual modelo de atención a las personas mayores?

La Atención Centrada en la Persona (ACP) es un modelo integral de intervención profesional que gira el punto de vista desde la mirada desde los servicios que se proporcionan hacia las necesidades, capacidades y la posibilidad de autodeterminación.

Repensar el modelo de atención a las personas mayores para que sea más comunitario y centrado en la persona, se llevan a cabo en diferentes estudios que ponen en cuestión la sostenibilidad del actual modelo de la atención a las personas mayores.

El informe ‘Escuchadme! La Atención Centrada en la persona en el apoyo al proceso de envejecimiento ‘ elaborado por la Taula d’entitats del Tercer Sector de Catalunya, que agrupa 3.000 entidades sociales. Este estudio constata que la sociedad catalana es una de las más envejecidas y sobre envejecida de Europa, un fenómeno que se ha más que duplicado en los últimos 30 años: de cada 100 personas mayores de 65 años, 16 superan ya los 84 años. El fenómeno afecta sobre todo las mujeres, con una esperanza de vida más alta.

“El hecho de que las personas vivan más años -de media, 83,4 años- a menudo se lee como un problema social, cuando en realidad es un éxito colectivo fruto del bienestar conseguido”, afirman desde esta entidad. Pero esta situación  plantea retos que hay que afrontar respecto a la atención a los mayores de 65 años y los mayores de 85. Y es que en los próximos 15 años, la población de 65 años o más se incrementará un 32% en Cataluña, y el número de personas que tienen 100 años o más se multiplicará por tres.

Esta situación pone en cuestión la sostenibilidad del modelo de la atención a las personas mayores, ya que el incremento de la esperanza de vida ha supuesto un incremento de la tasa de dependencia, que en 2015 se situaba en un 28,01% entre los ancianos (hace 30 años era de un 18,6%), tal y como se apunta en este informe de la Mesa del Tercer Sector.

En este contexto las entidades sociales catalanas propone un cambio de modelo de atención a las personas mayores que se sustente en las preferencias de las personas mayores a día de hoy: las preferencias que tienen las personas mayores en relación a los cuidados, apoyo y acompañamiento son muy diferentes de las que eran hace unos años. En cambio, los servicios destinados a las personas mayores responden a necesidades que había hace décadas, no se han adaptado al contexto actual y de futuro.

Este cambio de modelo de atención a las personas mayores también tendría que dar respuesta a un modelo residencial “que se queda obsoleto”. Y es que hay mucha más demanda de plazas públicas que oferta, por lo que muchas personas tienen que buscar alternativas en los modelos concertados o privados, con el consiguiente aumento de costes que ello supone. Cabe recordar que la empresa privada es el principal proveedor de plazas de residencia en Cataluña: de un total de 59.458 plazas, un 59% las ofrecen empresas privadas, seguidas de las entidades de iniciativa social (24%) y de la administración pública (17%). 

También en las alternativas residenciales, la oferta es, en general, inferior a la demanda. Esto hace que a menudo las personas y familias tengan que recurrir a iniciativas privadas para satisfacer sus necesidades. 

Desde la Taula d’entitats del Tercer Sector de Catalunya se indica que la falta de formación y recursos de las familias que atienden a las personas mayores en casa, la rigidez y limitaciones de los servicios de atención domiciliaria y el elevado coste económico de contratar un asistente privado, entre otras causas, hacen que muchas personas mayores terminen ingresando a una residencia sin desearlo.

El informe también alerta de que la falta de ayudas públicas para la contratación de trabajadores domésticos que tengan cuidado de las personas mayores ha dado lugar a un incremento de la economía sumergida en este ámbito, que genera situaciones de abusos hacia los propios trabajadores y hacia la gente mayor que es beneficiaria.

El informe advierte, además, de que la poca adecuación de la atención a las personas mayores y la falta de coordinación entre servicios genera ingresos hospitalarios y gastos sanitarios, que serían evitables. Una de cada cuatro visitas a urgencias durante el 2016 en Cataluña las hicieron personas de 65 años o más, y entre este grupo de edad hay muchos “hiperfrecuentadores”, es decir, pacientes que hacen visitas recurrentes a urgencias.

La mejora de la atención a domicilio podría aumentar la calidad de vida de muchas personas mayores, reducir las tasas de hospitalización y también reducir o retrasar el ingreso en residencias

La Mesa de entidades del Tercer Sector constata que trabajar en el marco de la Atención Centrada en la Persona (ACP) en todos los servicios de atención sociosanitaria a las personas mayores no solo permitiría mejorar la calidad de vida de las personas atendidas, hacer que recuperen el control sobre sus vidas y que puedan vivir de acuerdo con sus valores y preferencias, sino que optimizaría los recursos públicos y privados que se destinan.

El cambio de modelo de atención a las personas mayores propuesto por el Tercer Sector Social constata que “una mejora de la atención a domicilio podría aumentar de manera significativa la calidad de vida de muchas personas mayores, reducir las tasas de hospitalización y también reducir o retrasar el ingreso en residencias”. Esto pasaría por incorporar nuevas tecnologías adaptadas al entorno personal y comunitario, disfrutar de lo que ofrece la comunidad y establecer una mejor coordinación de los sistemas sanitario y social.

El informe de la Mesa del Tercer Sector concluye que para evitar que personas mayores en situación de deterioro tengan dificultades para acceder a los diferentes servicios sociosanitarios y sufran de manera innecesaria por la falta de coordinación entre ellos, es necesario que se implemente en todo el país la figura del gestor de casos, es decir, un profesional de referencia que vele por la coordinación e integración de los recursos al alcance de la persona.

Al mismo tiempo, “hay que poner a disposición de las personas mayores ayudas económicas para la contratación de personas asistentes en el hogar, de manera que se haga aflorar la economía sumergida en este ámbito y se garantice una atención de calidad”. Para la Mesa del Tercer Sector este cambio no será real si no va acompañado de una apuesta política y del apoyo comunitario, así como de la formación de los equipos profesionales y la ciudadanía en general.

Fuente: Geriatricarea