29 de octubre: Día Mundial del Ictus

Como alerta la WSO, “el ictus, ataque cerebral, derrame cerebral, accidente cerebrovascular (ACV), embolia o apoplejía es una de las principales causas de muerte tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo y una de las principales causas de discapacidad. Cada año más de 17 millones de personas sufren un ictus y 6 millones de vidas se pierden por causa de esta enfermedad. Con independencia de la edad y el sexo, cada segundo alguien sufre un ictus”.

En el caso específico de nuestro país, y de acuerdo con los datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año sufren un ictus cerca de 120.000 personas, de las que en torno a un 30% fallecen a causa del episodio –en torno a 36.000 personas– y cerca de un 40% adquiere una discapacidad grave a resultas del mismo. De hecho, la gran mayoría de los 330.000 pacientes españoles que han sobrevivido a un ictus presenta algún tipo de discapacidad residual.

En este contexto, debe tenerse en cuenta que los principales factores de riesgo del ictus son la hipertensión arterial, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares –muy especialmente la fibrilación auricular–, la dislipemia, la apnea del sueño, la obesidad, el tabaquismo, el abuso del alcohol, el sedentarismo y el estrés.

 

El ictus se puede tratar

 

La gran mayoría de los ictus se producen en personas mayores de 65 años. Sin embargo, cualquier persona puede padecer un ictus, jóvenes o personas mayores. De hecho, un estudio internacional publicado recientemente alerta de que el número de casos de ictus en las personas con edades comprendidas entre los 24 y los 64 años se ha incrementado en un 25% en solo dos décadas.

La buena noticia es que la mortalidad asociada al ictus ha descendido progresivamente en los últimos 20 años. Además, también se han logrado notables avances en el tratamiento de los supervivientes, lo que ha posibilitado un aumento del número de pacientes capaces de desarrollar una actividad social y familiar plena.

Como denuncia la Federación Española de Pacientes de Ictus (FEI), miembro de Somos Pacientes, “en los últimos años se han producido avances terapéuticos en el tratamiento del accidente cerebrovascular, nuevas tecnologías de extracción de coágulos o nuevos anticoagulantes que puedan mejorar el resultado para muchos supervivientes de esta enfermedad. No obstante, muchos pacientes siguen sin tener acceso a un buen cuidado del ictus ni a tratamientos innovadores, y se necesitan 30 unidades de ictus adicionales a las ya existentes”.