Entrevista a Miriam Sánchez Reyes, Trabajadora Social del Hospital Universitario del Sureste y Doctora en Trabajo Social por la UCM

Miriam cuéntanos ¿Cuáles han sido las principales motivaciones que te han llevado a investigar sobre neurociencia?

En primer lugar, mi interés personal por los temas relacionados con el cerebro, la mente y los pensamientos y en segundo lugar, porquela Neurociencia contribuye a mejorar la compresión del ser humano, campo de acción de los trabajadores sociales, por lo que me pareció muy interesante y sobre todo muy necesaria esta unión, ya que nos puede ayudar a mejorar nuestras intervenciones con las diferentes personas que atendemos.

El cerebro funciona como una máquina, cada persona tiene su propio mecanismo de funcionamiento, y los conocimientos de la Neurociencia van a permitir a los trabajadores sociales llevar a cabo una intervención profesional más específica y orientada a la individualidad de cada persona revertiendo en la mejora de su atención.


¿Cuál es el papel del trabajo social en la investigación? ¿y en concreto en este estudio?

El trabajo que he realizado es una investigación teórica, en la que he intentado relacionar los nuevos conocimientos que están proporcionando los avances neurocientíficos con conocimientos ya conocidos por los profesionales del Trabajo Social en diferentes ámbitos: salud mental, adicciones, apego, estrés postraumático, trastornos neurodegenerativos, empatía, etc. Asimismo, he intentado ir más allá, proponiendo un modelo de intervención basado en el conocimiento del cerebro humano, si queremos contar con trabajadores sociales más efectivos y mejor preparados. Por lo tanto, el Trabajo Social en este estudio es el punto de partida y el eje central de todos los aspectos teóricos, prácticos y restos de futuro que se plantean.


¿Ha habido alguna repercusión en tu investigación que incida en la población mayor?, ¿podrías indicarnos cuál?

Los trabajadores sociales ejercemos frecuentemente en ámbitos sociosanitarios en los que tratamos con mayores que presentan enfermedades neurodegenerativas como puede ser el Alzheimer, Parkinson o lesiones cerebrales. Por ello, es necesario que los trabajadores sociales comprendamos cómo funciona el cerebro en estos casos, cómo enferma o los tratamientos que le son aplicables, y sobre todo, que poseamos conocimientos básicos sobre la estructura del cerebro en la vejez para una mejor intervención con este grupo de población, con el objetivo de proporcionándoles unos recursos lo más adaptados posible a las necesidades reales que presentan.


Agradecemos a Miriam que haya querido colaborar con nuestra entidad en esta entrevista y le damos la enhorabuena por su merecido premio. Desde ABG queremos apoyar y dar reconocimiento a su gran trabajo y al Trabajo Social Sanitario.